Como ayudar:
1 - Es normal que la persona este sufriendo un acumulo de sentimientos, sensaciones, reacciones físicas, llantos incontrolados..........., tenemos que verlo como normal y aceptar estas conductas.
2 - Dejar que exprese su dolor, el llorar es algo positivo y sirve para desahogarse.
3 - La capacidad de las personas en el duelo están un tanto limitadas, no se les debe asignar un papel creado por nuestras espectatívas.
4 - Evitar frases hechas: "Es ley de vida", "tienes que ser fuerte por los niños", "ahora estará en el cielo", "ha dejado de sufrir, pobrecito"........, es preferible si no se sabe que decir escucharle y acompañarle, consolarle, en definitiva estar con él.
5 - El duelo no se Cura, el tiempo no cura y es una frase que no debemos utilizar, nos recuperamos con el tiempo.
6 - Escucha comprensiva, escuchar es muy importante y utilizar frase tipo: entiendo que debes sentirte mal, se como te sientes (si se ha pasado por situación similar), aquí es interesante comunicarle como nos enfrentamos a esa situación y que hicimos para superarlo.
7 - Contacto físico adecuado, abrazos, brazo en el hombro....
8 - No charlar sin mas, utilizar el silencio para facilitar como descarga emocional
9 - Apoyo familiar, es el factor mas importante para la recuperación del duelo, por ello se debe facilitar este apoyo.
10 - Nombrar al fallecido, no temer nombrarlo.
11- Mostrar tus emociones: no debe importarnos mostrar nuestras emociones (llorar, pena), estas harán que el afectado se sienta comprendido.
EN RESUMEN: APOYO, AFECTO, ESCUCHA Y COMPRENSIÓN.
martes, 10 de marzo de 2009
lunes, 23 de febrero de 2009
Comienza una Nueva Etapa?
Anoche explote, no mucho, ni lo suficiente, pero al menos pude expresar esta negacion de no querer aceptar lo que esta pasando, los brazos de Vir, mi amor, me sirvieron de consuelo, y luego pude descansar un poco mejor. El agotamiento y la necesidad de todo el tiempo estar haciendo algo estos ultimos dias me sacan la posibilidad de pensar mucho, pero atrasa un poco este proceso necesario.
Y esta mañana al menos, comence leyendo el prólogo y la primera pagina del libro "Vivir el Duelo", creo que avance un paso, y asi sea poco, me da esperanzas de entender sobre todo como sobrellevar la situacion y no sentirme mal porque pasa el tiempo, pasaron ya 23 dias casi.... en realidad 22 dias, 22 horas y 19 minutos...
Te quiero viejo, y ahi voy... intentando que sigas estando orgulloso de mi, desde alla arriba.
Y esta mañana al menos, comence leyendo el prólogo y la primera pagina del libro "Vivir el Duelo", creo que avance un paso, y asi sea poco, me da esperanzas de entender sobre todo como sobrellevar la situacion y no sentirme mal porque pasa el tiempo, pasaron ya 23 dias casi.... en realidad 22 dias, 22 horas y 19 minutos...
Te quiero viejo, y ahi voy... intentando que sigas estando orgulloso de mi, desde alla arriba.
Si No Te Hubieras Ido
Te extraño más que nunca y no sé que hacer
despierto y te recuerdo al amanecer
espera otro día por vivir sin ti
el espejo no miente me veo tan diferente
me haces falta tu.
La gente pasa y pasa siempre tan igual
el ritmo de la vida me parece mal
era tan diferente cuando estabas tu
sé que era diferente cuando estabas tu.
No hay nada más difícil que vivir sin ti
sufriendo de la espera de verte llegar
el frío de mi cuerpo pregunta por ti
y no se dónde estás
si no te hubieras ido sería tan feliz
La gente pasa y pasa siempre tan igual
el ritmo de la vida me parece mal
era tan diferente cuando estabas tu
sé que era diferente cuando estabas tu.
Frases ECM / Experiencia Cercana a la Muerte
Todo necesita una explicacion cientifica para mi? Tengo mucha fe, pero me intriga saber que hay detras de la muerte, y sobre todo saber si algun dia vere a mi papa de nuevo.
ECM son testimonios que al menos me llenan un poco mas de esperanza.
Estas son frases de Victor Sueiro en el año 1990 cuando fallecio por unos segundos y vio la luz del tunel.
“Morir es como un viaje en tren: lloran los que se despiden en el andén, pero el que viaja está muy contento”
"En serio, suena loco pero es así: un sueñito suavecito y después... ¡tac! Un túnel con una luz hermosa al final, y la línea mortal. Me gustaría que la gente le perdiera el miedo a la muerte. Ahí no hace frío ni calor, no hay temores ni sensaciones malas. Nos esperan cosas buenas"
ECM son testimonios que al menos me llenan un poco mas de esperanza.
Estas son frases de Victor Sueiro en el año 1990 cuando fallecio por unos segundos y vio la luz del tunel.
“Morir es como un viaje en tren: lloran los que se despiden en el andén, pero el que viaja está muy contento”
"En serio, suena loco pero es así: un sueñito suavecito y después... ¡tac! Un túnel con una luz hermosa al final, y la línea mortal. Me gustaría que la gente le perdiera el miedo a la muerte. Ahí no hace frío ni calor, no hay temores ni sensaciones malas. Nos esperan cosas buenas"
Palabras mas, palabras menos, solo palabras, pe
Tras la pérdida de alguien a quien queremos se entra en un proceso caracterizado por sentimientos de tristeza -se siente una pena muy grande y todo hace llorar-; de miedo y angustia -sensaciones muy intensas de desamparo, desasosiego-; de soledad -como si el mundo se hubiera acabado-; cambios de humor constantes; por conductas de negación e incredulidad -parece que lo que está pasando es una horrible pesadilla-; insensibilidad -es como si le estuviera pasando a otro- y de rabia y resentimiento.
Estas emociones, además, suelen ir acompañadas de sensaciones corporales como el nudo en el estómago, palpitaciones, pérdida de apetito, insomnio, temblores, pérdida de fuerza, hipersensibilidad al ruido, sensación de falta de aire, náuseas, fatiga y una opresión en la garganta y en el pecho. Son sensaciones normales que se acompañan de comportamientos tales como llorar, suspirar, buscar , llamar y hablar con el fallecido, querer estar en soledad y evitar a la gente, dormir poco o en exceso, soñar o tener pesadillas, falta de concentración, no parar de hacer cosas o, por el contrario, apatía.
Estas reacciones, normales después de la muerte de un ser querido, forman parte de un proceso más o menos largo y doloroso de adaptación a la nueva situación. La duración oscilará entre uno y tres años y se habrá superado cuando la persona sea capaz de recordar al fallecido sin sentir dolor, cuando aprenda a vivir sin él , cuando sea capaz de plantearse retos vitales y de centrarse en una convivencia normalizada con familiares, amigos y compañeros. Para alcanzar este objetivo la tarea prioritaria consiste en aceptar la pérdida: la persona querida ha muerto y no volverá. No es suficiente con decirlo, hay que creerlo. Cuando se haya perdido toda esperanza de recuperar al ser querido será la señal de que se ha aceptado. Hablar de la pérdida, de las circunstancias de la muerte e incluso visitar el cementerio o el lugar donde se han esparcido los restos puede ayudar a completar este paso.
Paralelamente, hay que aprender a sentir el dolor en privado, llorando, mirando sus fotografías... O de forma compartida, hablando de los sentimientos con la familia, con amigos de confianza, con las personas con las cuales no hay ningún inconveniente en expresar cómo se está. Hay que aprender a vivir sin esa persona: si es importante expresar las emociones, no menos importante es saber complementarlo con actividades que posibiliten el inicio de una vida sin el ser querido. Hay que aprender a vivir en soledad, a tomar decisiones sin apoyo, a realizar las actividades de las que se ocupaba la otra persona... En definitiva, a tener otra perspectiva de la vida, otros objetivos. La recuperación del interés por la vida marcará el momento de superación: no hay nada malo si se quiere disfrutar, si se quiere ser feliz, en establecer nuevas relaciones, en sentir nuevos deseos.
Finalizar el proceso de aceptación no significa olvidar. Para cada persona significa algo distinto: es poder dar un sentido a todo lo vivido, es pensar en el ser querido sin sentir un dolor insoportable y recordar con ternura los momentos vividos, es llegar a perdonarse o a perdonar lo negativo de una relación y los momentos que, por la muerte, no se han podido disfrutar.
Estas emociones, además, suelen ir acompañadas de sensaciones corporales como el nudo en el estómago, palpitaciones, pérdida de apetito, insomnio, temblores, pérdida de fuerza, hipersensibilidad al ruido, sensación de falta de aire, náuseas, fatiga y una opresión en la garganta y en el pecho. Son sensaciones normales que se acompañan de comportamientos tales como llorar, suspirar, buscar , llamar y hablar con el fallecido, querer estar en soledad y evitar a la gente, dormir poco o en exceso, soñar o tener pesadillas, falta de concentración, no parar de hacer cosas o, por el contrario, apatía.
Estas reacciones, normales después de la muerte de un ser querido, forman parte de un proceso más o menos largo y doloroso de adaptación a la nueva situación. La duración oscilará entre uno y tres años y se habrá superado cuando la persona sea capaz de recordar al fallecido sin sentir dolor, cuando aprenda a vivir sin él , cuando sea capaz de plantearse retos vitales y de centrarse en una convivencia normalizada con familiares, amigos y compañeros. Para alcanzar este objetivo la tarea prioritaria consiste en aceptar la pérdida: la persona querida ha muerto y no volverá. No es suficiente con decirlo, hay que creerlo. Cuando se haya perdido toda esperanza de recuperar al ser querido será la señal de que se ha aceptado. Hablar de la pérdida, de las circunstancias de la muerte e incluso visitar el cementerio o el lugar donde se han esparcido los restos puede ayudar a completar este paso.
Paralelamente, hay que aprender a sentir el dolor en privado, llorando, mirando sus fotografías... O de forma compartida, hablando de los sentimientos con la familia, con amigos de confianza, con las personas con las cuales no hay ningún inconveniente en expresar cómo se está. Hay que aprender a vivir sin esa persona: si es importante expresar las emociones, no menos importante es saber complementarlo con actividades que posibiliten el inicio de una vida sin el ser querido. Hay que aprender a vivir en soledad, a tomar decisiones sin apoyo, a realizar las actividades de las que se ocupaba la otra persona... En definitiva, a tener otra perspectiva de la vida, otros objetivos. La recuperación del interés por la vida marcará el momento de superación: no hay nada malo si se quiere disfrutar, si se quiere ser feliz, en establecer nuevas relaciones, en sentir nuevos deseos.
Finalizar el proceso de aceptación no significa olvidar. Para cada persona significa algo distinto: es poder dar un sentido a todo lo vivido, es pensar en el ser querido sin sentir un dolor insoportable y recordar con ternura los momentos vividos, es llegar a perdonarse o a perdonar lo negativo de una relación y los momentos que, por la muerte, no se han podido disfrutar.
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